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CD PARQUESOL. 600 NIÑOS A JUGAR!

Si alguien que esté implicado en el fútbol Base de Valladolid no conoce a “Juanjo” es, sin duda, porque acaba de llegar a la ciudad. Jugador, entrenador, coordinador… y sobre todo apasionado de un hobby que va más allá de un mero entretenimiento. Ser el coordinador de un club de base quita tiempo a la familia, procura intranquilidades, algunas enemistades y desde luego, no mejora sustancialmente la propia economía.

 

Así que si uno está aquí absolutamente involucrado y no es por dinero ¿porqué es?
Pues te aseguro que por dinero no. De esto no se vive , hay que tener mucha paciencia, poner tesón y dedicarle horas. Muchas horas al día. No sé… Es lo que te gusta. Te quita tiempo y hasta salud, pero sigues por que te apasiona y por que tú familia te lo permite. Las grandes sufridoras y hasta te diría heroínas, son las mujeres de los coordinadores, o por lo menos en mi caso así es.

Y es que para que todo salga bien hay que dedicarle tiempo. No sois profesionales pero trabajáis como si lo fuerais.
Salvando las distancias, evidentemente, es como si estuvieras en un club profesional. Tienes que estar pendiente de todo, horarios de entrenamientos, de partidos de que a los chicos no les falte de nada, de minimizar los problemas que puedan surgir a los entrenadores … De la evolución de los chicos, de saber como está el mercado, aunque pueda parecer raro hablar de mercado en el fútbol base… Son horas de dedicación y sobre todo en un club como en el que ahora estoy que sigue a rajatabla su idea, su filosofía en bien de los niños y los jóvenes.

¿Su filosofía? A nivel base, modesto, ¿hay un libro de estilo que seguir?
Si. así debe ser. Debe haber una idea y que todo el mundo la siga. No obstante esto ya está a la orden del día, sobre todo en los clubs cabeceros, en aquellos que, como Parquesol, son referencia a nivel provincial. Nosotros queremos trabajar desde abajo, desde la escuela, proporcionar un método y unos valores y por supuesto competir. El que diga que no sale a competir miente. El fútbol, el Deporte, es competición, aunque está claro que con una exigencia en cada edad. Si sigues una pauta desde que son pequeñitos, cuando llegan a Juveniles no tienes que trabajar ciertos aspectos que a esa edad presupones que ya tienen. Por eso todos los equipos del club tienen que ir en la misma dirección y con la misma filosofía.

Estamos acostumbrados a ver en Verano el movimiento en los equipos profesionales para confeccionar sus plantillas, pero en el fútbol Base también hay mucho “ajetreo”. ¿Cómo se convence a un niño para que venga a tu Club?¿Cómo es ese mini-“mercado”?
Siempre quieres tener lo mejor para tu club. Y efectivamente si hay movimiento. Yo particularmente siempre hablo con los padres que es con los que creo que se tiene que hablar. Jamas hablo con un niño, no es lo correcto. Al niño le cuentas cualquier cosa y te cree, le pones la golosina y la coge, lógicamente. El que tiene que tomar la decisión de donde está o a donde va su hijo es el Padre o la Madre. Y aquí me gustaría decirte que hay un poco de hipocresía por parte de los clubes que nos pensamos que los niños son nuestros y no es así. Nadie deja tirado a un club, nadie quita a un niño. Los niños son de los padres y ellos tienen que tomar la decisión en base a lo que mejor le venga al hijo. No hay más y si se toma una decisión en la familia hay que respetarla.

Juanjo García acaba de aterrizar en el CD. Parquesol, un club que mueve la escalofriante cifra de 600 niñ@s y jóvenes. “ y eso que hemos tenido que decir que no, con todo nuestro pesar, a muchos esta temporada. Pero no tenemos posibilidad de acoger a más. No hay horas. La instalación es la que es. Está claro que nos hace falta un nuevo campo que, esperemos, pueda llegar esta temporada. Sería una gran avance”. El club naranja trabaja para ser referencia, no solo a nivel local sino también regional. “El Parquesol ha dado un paso adelante. Es un club al que se viene a competir y que sale a competir. No dejamos de lado, por supuesto, la formación, pero hay un fuerte componente competitivo. Estamos en el top de Valladolid junto a clubes como el CD. Arces o la UD Sur. La marca Parquesol vende mucho. En otros sitios tienes que llamar a la gente para hacer tus equipos. Aquí es la gente la que viene para tratar de estar en Parquesol”. Hace unos meses llegaron a un acuerdo con el Atlético de Madrid para “tratar de profesionalizarnos, de mejorar en todos los aspectos. Nos ayudan en la metodología, en la formación de técnicos de fisios, o en la captación. En cómo lo hacemos o qué debemos hacer”. El gran objetivo del CD. Parquesol esta temporada es afianzar todo lo hecho y “está claro que tenemos una debilidad, un sueño que es alcanzable por el trabajo que se está haciendo: llegar a la División de Honor Juvenil. Llegar y establecernos que quizás muchas veces es lo más complicado. Es una categoría muy bonita y que este club merece disfrutar”.

A pesar de ese movimiento, de esas idas y venidas de jugadores, ¿los coordinadores del fútbol base vallisoletano os lleváis bien?
Yo procuro que así sea. La verdad es que mantengo buena relación con casi todos. Siempre hay alguno que se molesta por que un chico se vaya contigo o por que  trates de convencer a los padres para que el chico fiche por tu club. Pero es ese juego estamos. Todos procuramos hacer los mejores equipos posibles y nadie debe molestarse porque todos hacemos lo mismo. Tú propones una idea y son los padres los que la aceptan o no. Estoy hablando de niños, cuando el chico ya está en una categoría más avanzada, él también puede opinar y debe saber qué es lo que más le conviene o donde va a estar más a gusto o donde puede progresar. Pero hasta ese momento el niño, guiado por sus padres, que saben lo que le conviene, tiene que estar donde más feliz sea.

Cuando un jugador interesa no solo hay que tratar de que el club en el que está no se moleste. También hay que “lidiar” con los padres que, como en todo, habrá de todo…
Tal cual. Hay varios tipos de padres. Está el padre representante que piensa que su hijo le va a sacar de pobre y le dirige la carrera. Está el padre entrenador que siempre opina donde o como tiene que jugar su hijo, pero la gran mayoría lo que quiere es que el hijo se divierta jugando, haga amigos y practique deporte.

Y todo este movimiento, todo este volumen para que salga un Escudero cada….
Veinte años con un poco de suerte (ja,ja,ja). Es cierto que hay jugadores que han triunfado o se han hecho futbolistas lejos de Valladolid, pero para que salga un Escudero, un Eusebio, un Onésimo hay que trabajar mucho durante muchos años y de eso el gran público no se da cuenta. También tendrían que cambiar cosas en el principal club de la ciudad. Vamos a ver que pasa ahora con la llegada de Alberto Marcos, pero es difícil a pesar de que hay jugadores con talento. Ahora acaba de llegar Calero, pero el chico también tuvo que marcharse a Málaga, ahora regresa y parece que va a contar con oportunidades… pero haz cuentas. Llega uno de cada ¿cuántos miles?

Lo que si parece prudente es recomendar a los “papás” que lleven al entrenamiento o al partido al hijo que lo dejen en manos de los monitores o entrenadores y que no se inmiscuyan en lo que suceda de la verja para dentro. ¡Apártense! Podría ser el grito.
Si… Totalmente de acuerdo. Los padres tienen que estar. Son parte de esto. Fundamental. Pero sus comentarios tienen que quedar para la grada o para el ratito de la cerveza del descanso. Y criticar de forma constructiva y si no se va a aportar mejor callar. Los comentarios negativos llegan, los gritos se escuchan y no ayudan. Los chavales lo notan. Está claro que los que estamos de este lado nos equivocamos, por supuesto, pero quién no lo hace…hay que dejar trabajar y apoyar.

Antes no era así. Cuando tú jugabas al fútbol esto era otra cosa…
Para empezar los padres ni iban. No te llevaban a entrenar o no estaban en el partido. A los trece años yo iba andando desde La Rondilla hasta Michelín, cuando no estaban los puentes, para entrenar o para jugar… eso ahora es impensable. Queremos la máxima comodidad para los chicos, queremos que jueguen en los mejores campos, con unas buenas instalaciones, unas buenas botas… antes jugábamos en tierra y con las botas que podías, te cambiabas en los coches o donde se podía. Todo ha cambiado mucho y seguro que es para bien.

Bueno… Digamos que es para bien. Que es fruto de la evolución.
!Por supuesto¡ Todo ha cambiado para bien. Fíjate. Ahora un entrenador de Alevines se va a ver dos o tres partidos cada fin de semana para ver como juegan los rivales de su equipo. Eso en mi época…. impensable. Y ese entrenador tiene su título, del nivel que sea, pero tiene y años atrás encontrar un entrenador titulado era buscar una aguja en un pajar.

Antes ibas, jugabas, disfrutabas y se había acabado. Ahora todo está más “profesionalizado” desde abajo y eso es bueno, si, pero hay momentos en los que te da cierta nostalgia de aquel fútbol que yo viví como jugador.

Tiempos pasados…

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