CAFÉ CON PREGUNTAS

FERNANDO HERNÁNDEZ: BALONMANO CUM LAUDE

¿Dónde quedar, para hacerle una entrevista, con un deportista que ha sido Campeón del Mundo, Medallista Olímpico, subcampeón europeo y no sé cuántas cosas más..? Tiene que ser en un sitio con Glamour. De nivel. Con cocteles caros. O un local de moda o una oficina llena de fotos y copas o en su casa, rodeados de recuerdos y trofeos...
"¿En el patio del Colegio La Salle? Es que esta tarde tengo partido allí con mi equipo de Cadetes". Me responde cuando le llamo para concretar. Pues dudas despejadas. En el patio de un colegio donde se agolpan, para él, los recuerdos. Allí, rodeados de chiquillos que cada dos por tres se acercan a pedirle que se haga una foto con ellos, charlo para "Tu Deporte" con Fernando Hernández, un tipo de lo más normal a pesar de poseer uno de los currículos más importantes de la historia del Deporte vallisoletano.
Hace unas semanas se colocó como uno de los máximos realizadores históricos de la mejor Liga española de Balonmano. Pocos partidos atrás alcanzó los 600 en ella. Fernando parece incasable a la hora de acumular éxitos.
"Lo malo es que la gente dirá: ya están otra vez con este pesado. Otra vez recordando el currículo... Yo la verdad es que no me canso. A nivel personal para mí es una satisfacción. Pero realmente pienso que para los demás puede ser un poco cansino", me dice mientras sonríe. "Además yo soy una persona tímida y me gusta pasar desapercibido. Pero por supuesto orgulloso de lo conseguido".

Cuando a uno le recuerdan en cada entrevista, en cada acto, su bagaje y los méritos que ha acumulado en el tiempo, hay dos realidades: que ha conseguido algo bueno y que se ha hecho mayor. "Viejo soy. Estar en el Deporte con esta edad no es muy normal y viejo, claro que soy. Pero sigo teniendo la ilusión del primer día y no se me quitan las ganas. La verdad es que ahora mismo te diría que seguiría a este nivel uno o dos años más ya que me encuentro fenomenal física y psicologicamente, me apasiona lo que hago y me divierto. Creo que sigo aportando y que puedo seguir haciéndolo en este Atlético Valladolid". Es toda una declaración. Queda claro que quieres continuar en el club de tu ciudad. "Si. Aunque también está claro que ahora mismo no depende de mí. Mis ganas las tienen, pero depende del entrenador, de si piensa él también que puedo seguir aportando y del club y de su creencia en si debo continuar". Pero eso es futuro. Hablemos del pasado, de cómo se forja una estrella. La tuya, en concreto, se fragua precisamente aquí. "Efectivamente. En el patio del Colegio La Salle. ¡Aquí empezó todo! (jajaja). Ya hace de eso muchos años, allá por 1981. Estaba yo cursando Tercero de E.G.B. La verdad es que todo ha cambiado mucho desde entonces. Lo primero la cultura del esfuerzo. Es Viernes por la tarde, estamos en un patio de colegio y no hay nadie entrenando de forma específica y los que lo estén haciendo lo hacen en pabellones, en sitios cerrados. Antes había que venir con frío, con lluvia y entrenar y jugar aquí y en superficies incluso peores. Estamos dando a los niños excesivas comodidades y luego cuando quieren dar el paso, llegar arriba, les cuesta".

Pero en aquella época era otra cosa. Bueno. Es lo que había. O lo hacías así o no lo hacías. Y tú decidiste hacerlo y jugar a Balonmano. ¿Qué te hizo decidir por ello? "En este colegio a lo que más se jugaba era a Baloncesto y a Balonmano. Hicieron captaciones y el grupo de amigos que estábamos en clase decidimos apuntarnos a Balonmano. Me apunté por que el grupo se apuntó, no por nada en especial. De aquella época me acuerdo del Hermano Saturnino, que era el encargado de todos los deportes y el que se preocupada de nosotros. También el que nos reñía cuando jugábamos a encajar los balones... Pero si. Lo recuerdo perfectamente. Cuando empezamos no eramos, digamos, muy buenos. Nos ganaban casi siempre por goleada hasta que se hizo cargo del equipo Juan Carlos, el actual entrenador del Regional. Él vió algo distinto en ese grupo. Nos enseñó muchas cosas, había equipos que tacticamente eran mejores, pero nosotros aprendimos a competir a ser listos y acabamos siendo Campeones de España Cadete. Nos divertíamos con el Balonmano y empezamos a mejorar y, como te digo, a ganar. De ese grupo de amigos, hemos llegado a jugar en Asobal cuatro o cinco. Fué él, el que intuyó que se podía hacer algo bonito, que había una generación interesante. Luego empecé a jugar con el equipo de Segunda División y ahí fue cuando se fijó en mí el Michelín"

Y no unicamente se fijó. Te reclutó. "Pasé a formar parte del equipo Junior y a realizar algún entrenamiento con el primer equipo hasta que al siguiente año llegó Manolo Cadenas y nos subió a tres Juniors. Ahí es donde comencé a creer que podría ser jugador de Balonmano de verdad. La verdad es que ese pensamiento ya lo tengo al pasar al primer equipo de la ciudad, pero la llegada de Manolo es fundamental ya que el viene con la idea de contar con gente jóven y tú empiezas a sentirte parte importante de ese proyecto".

Y comienza la era Cadenas. ¿Es el técnico que más te ha impactado o influido en tu carrera? "He tenido muchos entrenadores y de cada uno te quedas con cosas que te benefician. Cada entrenador te enseña algo nuevo. De hecho me sigue gustando ir a ver entrenamientos ya que siempre aprendes. ¡Hombre! Es verdad que Manolo es el que me da la oportunidad de estar arriba, el que confía en mí en una época en la que era muy difícil llegar arriba, bastante mñas que ahora. Manolo era un técnico que apostaba por los jóvenes y yo la verdad es que le tengo mucho aprecio. De hecho él es el que me lleva a León cuando se hace cargo del Ademar. Con él es con el que más he crecido".

Un paso, el de irte, que no tardaste en dar. "Todo estaba pasando muy rápido. Acababa de ir con Raúl a la Selección Española y sin apenas darme cuenta estaba en unos Juego Olímpicos en donde conseguimos una medalla. Habíamos hecho una muy buena temporada con el Balonmano Valladolid y a nivel personal había quedado segundo máximo goleador nacional. Era un buen momento y a la vuelta de los Juegos recibí la llamada de un Ademar que empezaba a ser un equipo importante. Yo tenía contrato y mi idea era quedarme, pero no pudimos llegar a un acuerdo. Aunque la gente no se lo crea yo quería quedarme, me costaba irme de mi casa, pero fue un paso que tuve que dar para seguir creciendo y la verdad es que no me arrepiento".

Pero aquel verano, antes de ir a León, hiciste escala en unos Juegos Olímpicos. ¿Qué se siente?
Uff. Pasé de no haber ido nunca a la selección a verme con los mejores jugadores del Mundo en unos Juegos. Para mí y para Raúl, que también debutaba, fue impresionante. Estaba allí con deportistas que hasta entonces veía en la tele unicamente. Comía donde ellos, paseaba por donde lo hacían ellos... Fue increíble. Una experiencia inolvidable, aunque una vez que estás allí va todo muy rápido. En aquella cita eramos varios los jóvenes que habíamos acudido por primera vez y nuestro papel era secundario ya que en una competicion de este tipo no hay partidos fáciles. Hay que ir a ganar todo y no hay tiempo más que para contar con los jugadores importantes. Así que Hombrados, Juancho o yo lo vivimos relativamente más tranquilos".

Y a la vuelta, lo dicho: A León. Paso que no debió resultar sencillo. "No lo fue. Me costó mucho. La gente que me conoce, mi familia, sabe que me costó bastante, pero si quería seguir consiguiendo cosas tenía que hacerlo. Pero una vez allí fue más sencillo de lo que hubiera pensado. Coincidí con gente conocida como Hombrados y se formó un grupo humano muy bueno. Estoy seguro de que eso fue lo que propició que Ademar consiguiera el primer título de su historia"

Pero ahí no había acabado el viaje. Casi todo lo contrario. "En ese momento me llama el Barça, el Dream Team, el equipo que ganaba todos los títulos y que llevaba no sé cuántos partidos sin perder. Así que no me lo pensé ya que deportivamente el paso era impresionante. No tanto a nivel económico. La gente se piensa que fichar por el Barcelona tenía que ser economicamente impresionante, que pagaba millonadas. Pero no. Lo importante era lo deportivo, formar parte de ese proyecto y ellos jugaban con eso. Todo el mundo quería estar allí. Sientes que has llegado a lo máximo, que estás en el mejor equipo del Mundo y ves el Balonmano de otra manera. En Valladolid o León ya era profesional pero en Barcelona vivías para el balonmano, no había nada más".

¿Allí pasan los mejores años de tu vida? "mmmmmm. (duda) Los mejores años deportivos. En León ya te digo que el grupo humano que tuvimos era espectacular con el tristemente desaparecido Pérez Canca, Alberto Entrerríos, Hombrados... hicimos un grupo muy bueno y la verdad es que lo pasamos bien, estuve agusto, ganábamos partidos y títulos. Es indudable que a nivel deportivo los mejores años son los del Barça. Allí estabas en constante tensión, a nivel grupal compitiendo Miércoles y Sábado y a nivel particular, en cada entrenamiento ya que peleas por un puesto, por minutos y eso es lo que le gusta a un deportista. Vivir por y para tu deporte."

No me gustaría que olvidaramos la experiencia de ser Campeón del Mundo. "Es lo más. Cualquier persona que haga una actividad quiere llegar al máximo en ella y en Túnez conseguimos imponernos a todos y ser los campeones. Además en aquella cita fui parte activa y tuve más peso en la Selección. Nos dirigía Juan Carlos Pastor que propuso un cambio de sistema y de ciclo. Hasta entonces se había jugado a una cosa y a partir de ahí se empezó a jugar a otra. La verdad es que no se puede contar con palabras la sensación de pertenecer a ese equipo y de conseguir lo que conseguimos".

¿Dónde guardas la medalla? "La guarda mi madre en su casa con todo lo demás.La verdad es que está mejor ahí. Con tanta mudanza vete a saber dónde habría acabado. Allí está a buen recaudo".

Y tras dejar el Barça te marchas al San Antonio y de ahí a Badajoz a jugar en la División de Honor B. Parecía el ocaso de la estrella y fíjate. "En Pamplona empecé a ver que me hacía mayor para el Deporte y que las ofertas de los equipos ya no llegan como antes y empiezo a pensar en dejarlo y encauzar mi vida hacia otra cosa. Pero en Pamplona coincido con Juancho que me cuenta el proyecto que tenían en Badajoz. Un club que quería crecer y ascender y del que él iba a ser el presidente. Se apostó fuerte por el ascenso y se hizo un equipo potente, pero a los tres meses se acabó todo. Llegó la crisis y el principal patrocinador entró en concursal y todo se acabó".
Y vuelta a casa para cerrar el círculo. No fue una buena época patra tí. De lo de Badajoz a ver morir al Balonmano Valladolid.

"Pastor habló conmigo. Me dijo que me había visto y que fisicamente estaba muy bien y me propuso seguir para poder aportar sobre todo con los más jóvenes. El Club ya estaba como estaba y economicamente no había muchas posibilidades, pero me atrajo lo deportivo y me decidí a compaginar el trabajo con el Deporte. Se notaba que el club ya no era el que había sido. Los problemas económicos estaban haciedo mucho daño. Se luchó para sobrevivir pero no se pudo conseguir y se acabó".

Y emergió un nuevo proyecto en el que también te involucraste. "Un pequeño milagro. A todos los que habíamos estado nos quedó el sabor amargo de la desaparición del club. Deportivamente además habíamos descendido a pesar de ser el descenso con más puntos conseguidos de la historia y nos dejó mal sabor de boca. Coincidí un día con Toño Garnacho y me dijo que no tuviera prisa, que estuviera tranquilo y que hablaríamos. Ese mismo verano se fundó el Atlético Valladolid y me llamaron para que estuviera con ellos a nivel deportivo y ser un poco la imágen del nuevo proyecto. Yo no les podía decir que no y además a mí esto es lo que me gusta. Yo quería seguir jugando y con el nuevo club lo podía hacer en casa, así que no lo dudé, sobre todo teniendo en cuenta que estaba Nacho como entrenador con el que tenía buen feeling. Y aquí seguimos. Disfrutando y viendo como el Balonmano en Valladolid ha vuelto a la máxima categóría y la gente ha recobrado la ilusión".

Hace pocas jornadas has alcanzado los 600 partidos en ASOBAL. Imagino que en la pista te tratarán con mucho respeto. "Bueno... lo jóvenes saben poca historia (jajajaja). Hay muchos chavales que no saben ya quién eres. Tienen una ligera idea, te ven veterano y prefieren no jugársela ante un perro viejo. Pero es cierto que sí hay respeto en la pista. Lo importante es que me sigo divirtiendo y que antes de cada partido sigo teniendo los mismos nervios que siempre. Es como si cada partido debutara. El día que no tenga esa sensación, el día que no siga mis rutinas antes de un partido, habrá llegado el momento de dejarlo".

Pues me da la impresión que por ese brillo en los ojos cuando habla de Balonmano y por ese físico privilegiado, el momento del adiós queda lejos. Cosa que celebramos los que amamos este Deporte. Dejamos a Fernando. La verdad es que me quedaría a ver el partido de su equipo cadete, pero la nocha ha caído y empieza a hacer frío. Allí le dejo, en el patio del colegio en el que seguro que un dia soño con ser lo que ha sido y en el que seguro algun chaval sueña con ser Fernando Hernández.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *