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Manu Serrano, el “One Club Man”

Esa tan británica expresión que encabeza esta entrevista, sirve para reconocer, agradecer y honrar a aquellos que han dedicado toda su vida deportiva a un único escudo. No es fácil y menos aún en los que tiempos en los que estamos, que la fidelidad a una camiseta sea la norma. Los cambios son constantes y a nivel semi profesional incluso, el ir y venir se hace constante. Ganas de progresar, estudios, trabajo... son varios los factores que influyen en esas salidas y llegadas.
Así que encontrar hoy en día un jugador que haya desarrollado toda su carrera en el mismo club, resulta complejo.
Manu Serrano es uno de los pocos “Once Club Man” de nuestro Deporte. El jugador del Club Deportivo El Salvador empezó con los “chamizos”, triunfó con los “chamizos” y todo hace indicar que con ellos, acabará su trayectoria a nivel deportivo.
El hombre de la eterna sonrisa, un profesional de los pies a la cabeza, modelo para las nuevas generaciones y ejemplo de deportista, nos recibe en un “break” de su trabajo “es que el Rugby no da para vivir y hay que buscarse la vida, como todo el mundo”. Manu es visitador médico y no le quita un segundo a su profesión, pero “tampoco le quito un segundo a cuidar mi cuerpo. Es la máquina que me hace seguir disfrutando de mi pasión: el Rugby”. En el colegio empezó a practicar Deporte muy joven, aunque el Balonmano y el Judo fueron sus dos primeras dedicaciones. Luego ya llegó el Rugby y aunque al principio lo compaginó, acabó descubriendo que el deporte del oval, era algo más que un deporte.
¿Cuántos años ya en el “Chami”?
Pues...(duda). No lo sé. En División de Honor no lo sé. En el club sí, ya que este año es cifra redonda. Son treinta años ya.

Treinta años dedicado a un club, cifra más que respetable que ¿ Se tiene en cuenta en Valladolid?
La verdad es que yo me siento muy considerado y respetado, tanto por el club como por la afición que me arropa y siempre me ha dado y me ofrece mucho cariño. Además eso es una de la cosas que me hace sentir con ganas, que me da fuerza para seguir año tras año y poder devolver algo de ese cariño.

Son muchos años y por lo tanto muchas vivencias de todo tipo. ¿Cual es el balance?
El balance es espectacular. El Rugby me lo ha dado todo: valores, educación, amistades... hay muchas veces que esto parece que no son más que palabras, pero en mi caso es cierto y yo puedo presumir de que es cierto. Mis amigos de hoy son mis amigos desde hace treinta años y os encontré en el Rugby.

Esta trayectoria en un deporte como el Fútbol... Sería usted un héroe! Pero estamos hablando de un deporte minoritario en nuestro país.
Nosotros hacemos lo que nos gusta. Imagino que todo el mundo que practica un deporte lo hace por que le gusta sea más o menos considerado a nivel social o mediático. No nos sentimos de menos y además en los últimos años hemos ido creciendo de forma importante. Estamos consiguiendo tener buenas audiencias, llenar campos, presencia diario en los medios y eso es el reflejo de que somo importantes, nos sentimos importante hacemos las cosas bien y los demás también nos consideran.

FOTOGRAFÍA: TEO GARCÍA

Pero perdóneme que insista...
Si te entiendo. Está claro que 30 años, al máximo nivel competitivo, ganando títulos, en un deporte como el Fútbol, hubiera tenido otra dimensión, pero en ningún momento me planteo eso. Yo tengo y siento el reconocimiento de mis compañeros y de mi club. Cada día voy a entrenar con la misma ilusión que la primera vez, sigo teniendo la misma competitividad, el mismo nervio y las mismas ganas por jugar cada Domingo y eso para mí, es lo más importante, lo que realmente me llena. Los halagos no me gustan mucho. Distraen.

En Treinta años el Rugby habrá cambiado...
Muchísimo. En Casi todo. Cuando empecé, por ejemplo, nos teníamos que pagar la ficha. Ahora hay profesionales. Han cambiado las reglas, los estereotipos. Estamos en continua evolución como todo y está claro que este deporte ha cambiado para responder a una demanda de espectáculo. Pero sinceramente, la esencia perdura y eso es lo importante.

Después de tres décadas y de miles de partidos y entrenamientos, uno empezará a plantearse que hay un final, por lo menos como jugador. Cuando llegue ese momento,¿ se plantea seguir vinculado, por ejemplo, enseñando lo aprendido a los más jóvenes?
Bueno, ya lo he hecho. En diferentes épocas de mi vida ya he trabajado para el club en diferentes categorías. De hecho hay jugadores que en su día yo entrené y que ahora son compañeros míos en el equipo. Pero yo ahora lo que me planteo es jugar y disfrutar cada entrenamiento, cada semana y cada partido como si fuera siempre el último y en el futuro ya veremos, Yo soy un tío de club y seguro que seguiré vinculado de alguna manera, pero repito, ahora me centro en mí y en seguir aportando a mi equipo a partir de lo que Juan Carlos quiera de mí.

¿Y en estos años de quién aprendió más, quién esa persona que siempre le viene a la cabeza?
Por cariño, por lo que me enseñó de pequeño por su ayuda, Julio Álvarez “Pirulo” Para mí ha sido un referente, tanto por la posición en la que jugaba como por la categoría de persona. Pero no me puedo olvidar de Juan Carlos Pérez. No soy objetivo ya que además es mi amigo, pero decir Rugby en Valladolid es decir Juan Carlos. Nosotros le ponemos horas y dedicación, pero lo que hace este tío es de “chalao”

Esta publicación habla de Cantera. Usted es cantera y ha llegado a lo máximo formando parte de una buena generación. ¿Cómo viene la cantera?
Buenísima. Hace unos días en Pepe Rojo había casi quinientos niños. Parecía que estábamos en Ferias, era increíble. ¡Claro que hay Cantera! Tengo claro que las pasadas finales de la Copa del Rey han hecho que la gente se haya acercado a este deporte y que ahora quieran practicarlo no unicamente hijos de ex jugadores. Además también hay que reseñar que tenemos muy buenos entrenadores que además son también educadores y que van a hacer que los más pequeños primero descubran un Deporte apasionante y que luego se formen como personas.

EL MEJOR MOMENTO.
“El día de mi debút con la selección Nacional en Krasnodar, en Rusia un 14 de Febrero. Estaba allí representando a mi país y estaba por mis méritos, consciente de que nadie me había regalado nada.

Salir al campo y ese momento en el que estás escuchando el himno.... Piensas en tu familia, en los amigos, en lo que has conseguido y te sientes orgulloso. Pase lo que pase, ese momento no me lo quita nadie”.

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