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SERGIO DE LA FUENTE. CORAZÓN DE LEÓN

Es el referente de la Cantera del Baloncesto en Valladolid. Capitán del Carramimbre y abanderado del basket pucelano, Sergio De La Fuente no ha tenido un recorrido sencillo. Llegó pronto, muy joven, a un Club Baloncesto Valladolid que empezaba a descomponerse y todo se alineó para que no triunfara. Fue un duro revés que le llevó a querer dejar el deporte que tanto le apasiona. La perla de la Cantera, la promesa del baloncesto pucelano, se refugió entonces en el equipo Universitario en donde entendió que la mejor manera para jugar, era divertirse haciéndolo. Allí resurgió y allí se convirtió en el pilar del ascenso de los colegiales. El destino, siempre tan caprichoso, le tenía reservado un as para la partida. Surgió el Ciudad de Valladolid y sus mentores descolgaron el teléfono para ponerse en contacto con él y convertirle en el santo y seña del nuevo club. Durante el primer curso demostró ser un jugador para otra categoría. Sergio estaba muy por encima de la Tercera división del baloncesto nacional, pero a nivel grupal se pagó la novatada y se descendió. Recuperada la plaza en los despachos, Mike Hansen volvió a reclamarle para dirigir en la pista el proyecto que, desde el banquillo, gestionaría Paco García. No eran los favoritos, pero todo sucedió como en el típico guión de película quinceañera y se ascendió. Sergio está regresando a la LEB Oro y cumpliendo todas las expectativas. Han llegado otros jugadores pero él sigue siendo el alma, el corazón y el respetado Capitán.

La referencia del baloncesto Cantera de Valladolid, una vitola que asume con responsabilidad y con naturalidad

"Es lógico que seas un poco el referente de los jugadores de la casa que algún día quieren llegar al primer equipo. Yo he estado aquí toda mi vida, me he criado en este pabellón y he salido de la Cantera. Ahora juego en el primer equipo y soy el Capitán. Es lógico que te coloquen ese cartel, pero lo asumo con orgullo y por supuesto, con responsabilidad. Hay que tener claro que nadie regala nada y que si se llega es con trabajo y esfuerzo. La verdad es que al principio todo esto pesa mucho. Debuté joven en el primer equipo y en ese momento todo se te hace muy grande. Luego pasas a ser el referente y hay momentos en los que sabes que tienes que dar el doscientos por cien para no defraudar a nadie. El tiempo pasa, te hace madurar y ahora mismo lo que me produce es mucha ilusión".

Cuando llegó al primer equipo era un crío. ¿Qué recuerdos le quedan de aquella etapa?

"De los equipos, de la gente que estaba, muy buenos. El primer año descendimos, pero todo el mundo me trató muy bien. Yo apenas jugaba, pero disfrutaba cada entrenamiento. Estuvimos apunto de jugar la Copa y luego acabamos dejando la categoría, pero aprendí mucho de todos y de ambas situaciones. Luego el segundo año conseguimos el ascenso y esa es una sensación casi inexplicable. ¿A partir de ahí? Pues todo se precipitó. Se tomaron decisiones. Algunas erróneas, otras acertadas... no sé. Está claro que no se puede volver atrás y ya está pasado. Ahora tengo 28 años, estoy en el equipo de mi ciudad y disfrutando mucho del Baloncesto".

¿28 años ha dicho? Parece que lleva más tiempo... ¿Y con la mira puesta en quedarse definitivamente o aún piensa en salir?

Soy una persona muy ambiciosa y siempre quiero más. Me gustaría llegar lo más alto posible. Demostrarme que puedo jugar en ACB. Pero ahora mismo mi sueño es llegar ahí con mi equipo. Sería increíble ir de la mano y llegar los dos a la máxima categoría. Pero hay que ir poco a poco y yo ya sé que las prisas no son buenas. Acabamos de ascender y hemos dado un paso enorme. Vamos a ver qué pasa ahora, aunque lo primero es asentar el proyecto".

Parece claro que la temporada pasada es la que se recordará por el ascenso, pero la anterior sirvió para reconocer el trabajo de Cantera.

"Está claro. Valladolid siempre tuvo buenos jugadores y parecía que había una generación perdida. A muchos la ocasión se les presentó tarde, pero demostraron que tenían mucha calidad. Hay jugadores de Valladolid consagrados como Nacho Martín, San Emeterio o Álvaro Calvo, pero también había otros que merecían una oportunidad y poder jugar al menos una temporada en el primer equipo de la ciudad. Todos ayudaron a que el club esté ahora donde está".

Antes hablábamos de que usted era el referente de la Cantera, el espejo en el que se miran los que quieren llegar. ¿Les daría un Consejo?

"Si. Que no se agobien nunca, que disfruten siempre del Baloncesto. Hay que trabajar mucho, muchísimo, todos los días, pero también hay que tener suerte y estar en el sitio y en el momento adecuado para poder llegar. En el Deporte todo puede dar un vuelco de un día para otro, Un día te lesionas tú pero otro día el que se lesiona es un compañero y te llega la oportunidad, o alguien se marcha y cuentan contigo... hay que trabajar, disfrutar y esperar porque al final no depende unicamente de tí".

Por cierto. De la lesión sufrida ni hablamos. Esta superada y olvidada. Sergio trabajó como un titán y superó todos los plazos para regresar más fuerte. Otro obstáculo que solventó con éxito, aunque unicamente él y los suyos saben lo duro que fue.
De La Fuente sigue de cerca las evoluciones de la cantera y es optimista respecto al futuro.

"Hay chavales muy interesantes. Creo que tenemos futuro. Hay algún jugador que empieza a destacar, pero como digo hay que tener paciencia y suerte para que el año que pasas a senior haya un entrenador que confíe en tus posibilidades. Se está haciendo un gran trabajo pero hay que ir dando pasos poco a poco y que todo confluya. Seguro que por ganas de los chicos no va a quedar. Todos sueñan con llegar algún día".

¿Y usted, cuándo descubrió que quería dedicarse a esto, que quería ser baloncestista profesional?

"Sinceramente no lo he descubierto aún (jajajaaja). Mira. El baloncesto es para mi un hobbie. En el momento en el que no lo tomé como tal, fue cuando me equivoqué. Quise dejar el baloncesto y estaba decidido a ello hasta que uno de mis mejores amigos me dijo que fuera a jugar con la UVA. Probé y volví a disfrutar del baloncesto, así que desde entonces, a pesar de que economicamente me compense, esto es un hobbie para mí, lo que no quiere decir que no me dejé la piel en cada entrenamiento y en cada partido. Asumo mi papel y mi compromiso con el club y con la ciudad. En el momento en el que vuelva a sentir que no disfruto, que la profesionalidad se come a la ilusión, lo tendré que dejar ya que no creo que fuera el mismo jugador".

Ahora por delante tiene el reto de una nueva temporada, en una división más de acorde a las capacidades de Sergio y a su nivel. Soñar sigue siendo gratis así que por que no hacerlo ahora con que en un futuro, no muy lejano, el baloncesto vallisoletano regrese a la máxima categoría y que lo haga con De La Fuente como Capitán.

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