REPORTAJES

Manuel Heredia, el fútbol en Valladolid

Estamos a punto de comenzar una nueva temporada futbolística en Valladolid, una ciudad Y una provincia en la que, afortudamente, la oferta deportiva para los niños y jóvenes es abundante. Pero  el fútbol es el fútbol. Hoy por hoy tiene puesta en la cabeza la corona y así lo demuestran las cifras. Baste un dato: la Delegación provincial organiza y auspicia competiciones para Seiscientos equipos cada temporada.

Es pronto. Las calles aún huelen al café de la mañana cuando nos encontramos con Manuel Heredia. Es el delegado provincial de fútbol que nos recibe a la puerta de la sede de la Federación Regional en Arroyo. Está apurando sus últimos días de vacaciones aunque “siempre hay algo que hacer” Y no lo dice con pesar, lo hace con responsabilidad y con una ilusión que se percibe en cada una de las frases de nuestra conversación y que el paso del tiempo no ha mellado.

¿29 años en el cargo, Manuel?

Sí. 29. Son muchísimos. Ya sé que eso de estar tanto tiempo en un cargo como este ahora no está bien visto… (sonríe…) pero ya son casi tres décadas aquí.

En treinta años este invento del fútbol habrá cambiado…

Muchísimo. Pero ha ido cambiando al mismo ritmo que ha cambiado nuestra sociedad. Todo ha cambiado es una realidad y el fútbol también lo ha hecho. Lo primero las infraestructuras, aquellos viejos campos de tierra han desaparecido. Es cierto que tenían un sabor especial, pero hoy ya no tienen cabida. Nuestros niños, esos que tiene ahora 18 ó 19 años, no han jugado nunca en un campo de tierra. Tenemos más campos y mejores campos. Nuestros entrenadores, nuestros árbitros, están mucho mejor preparados. Nuestro fútbol, para comodidad de todos se ha informatizado. Cualquier gestión se puede hacer desde un ordenador sin la necesidad de tener que desplazarse hasta la Delegación… son cambios buenos que no son nuestro mérito claro, es el devenir de nuestra sociedad.

Cambios para mejorar, está claro. ¿Pero cambios que se han llevado la esencia?

Es así. Se ha perdido el romanticismo que todo lo anterior tenía. Esos campos embarrados, llegar a casa a limpiar tus botas… pero hemos ganado en otras cosas. En formación, popularidad, infraestructuras. Los niños juegan desde antes por que las condiciones favorecen. Estamos mejor pero el romanticismo del “otro” fútbol se ha perdido, ha quedado para los libros de historia de este deporte.

Hablamos de cambios de niños practicando fútbol desde pequeños… hilo las dos cosas y me acuerdo de que chavalillos de 10,11 ó 12 años tienen Representante!!

Eso no es bueno ni para el fútbol ni para los niños. El único representante de un niño es su padre y su madre. Y primero son los estudios. Luego los entrenamientos, los partidos y siempre desde la diversión del hijo. Es muy difícil saber si un niño a los 11 años va a ser futbolista  profesional y todo eso hace crecer unas expectativas que si no se cumplen, van a ir en contra del chico. Estamos hablando de un período de formación global y de disfrute. Si más adelante es bueno y vale, ya habrá quien le guie. Pero cada cosa a su tiempo.

Quizás es que los padres se han metido demasiado en el fútbol y que, a poco bueno que sea, ya crean que va a ser su póliza de futuro.

Puede ser que haya demasiado padre en el fútbol… A ver. Es muy bueno que los padres vayan con su hijo. Que le lleven a los entrenamientos, le acompañen a los partidos, que sean partícipes de la actividad de su hijo, que comprueben que está bien que se divierte que está en un grupo donde reciba los valores que transmite el deporte, pero hasta ahí. No tienen que entrar en labores de club, de entrenador, de nada. No por estar más encima el niño va a ser futbolista. A todos nos gustaría tener en casa a un Messi, un Iniesta o un Cristiano pero el que lo piense, está equivocado y probablemente, perjudicando a su hijo.  Están ocurriendo demasiadas cosas en el fútbol base. Una cosa es hablar de fútbol y otra opinar de lo que hay que hacer o como hay que jugar o quién. Si yo digo que mi hijo tiene que jugar en tal demarcación, estoy diciendo que otro no tiene que hacerlo y eso duele y genera conflictos. Tendrán que ser los entrenadores los que lo hagan y podrán estar equivocados, claro, pero el entrenador es el responsable y no debemos inmiscuirnos.

Hablando de entrenadores. Otro colectivo en el que se ha trabajado. Parece que hay conciencia generalizada de que los entrenadores de Base estén preparados, titulados. ¡Por fin!

Lo ideal sería que todo aquel que dirija un equipo tenga su titulación. De mayor o menor nivel, dependiendo de la categoría en la que entrene. Pero que tenga su título. Es lo ideal pero también pienso que hoy es utópico. Son Muchos clubes y cada club tiene muchos equipos. Llevamos implantando, desde ya tiempo, la norma de que en determinadas categorías, en concreto en las primeras divisiones, se exija una titulación, aunque sea el nivel 0. Los clubes también lo están entendiendo así. No únicamente por una exigencia legal, también porque entienden que cuanto más preparados estén sus entrenadores, más y mejor enseñarán a sus jugadores.

Para eso también habrá que intentar que económicamente los cursos sean más asequibles, que los horarios sean más flexibles y ese trabajo nos queda por hacer y tenemos que hacerlo. No podemos hacer un curso de entrenador a la carta, pero si hubiera mayor número de alumnos, podríamos hacerlo de otra forma.

Volvamos a la Delegación, a estos 29 años. ¿De todo lo hecho, de qué se siente más orgulloso?

Se ha crecido exponencialmente y el volumen es muy alto a pesar de la competencia. Se ha creado un colectivo arbitral muy bueno. Seguro que mejorable, pero el nivel es muy alto. Pero hay tres pilares en los que yo baso cualquier éxito que se nos pueda atribuir. Primero el Día del PreBenjamín. Es una fiesta que ellos no olvidan. La escuela de fútbol femenino ya que es un paso más para que la mujer esté integrada en el deporte y el Trofeo Diputación que está a una edición de llegar a las 25. Nos sentimos muy orgullosos y ponemos en él mucho empeño para que salga perfecto. Es la máxima expresión del fútbol vallisoletano. 

Esto ya está hecho. Pero por delante habrá cosas que hacer. ¿Qué proyectos tiene esta delegación?

Hay algo que tenemos que mejorar de forma urgente: El Fútbol Sala. Creo que es algo que debemos atender ya. Hay que trabajar para que tenga tirón ya que está desapareciendo. No sé si es que no sabemos hacerlo o es que influye la aparición de otros colectivos con ligas de este deporte… no sé realmente pero lo que tengo claro es que es un tema en el que hay que trabajar mucho para poner a este deporte en el lugar en el que creo que tiene que estar. Y debe estar bajo el paraguas de la Federación de fútbol que es donde realmente experimentaría ese crecimiento. Fuera creo que puede acabar muriéndose.

En unos días comienza una nueva temporada. La 17-18. ¿Qué espera de ella?

Me conformo con que sea como la que precedente, excepción hecha del Real Valladolid, claro, que este año tiene que conseguir ascender. No olvidemos que nuestro máximo equipo en Primera es un beneficio para la ciudad a nivel económico. Y en el resto de competiciones que salga igual que el año pasado. Hay 600 equipos y administrar todo esto es costoso, pero al final acabas satisfecho. Lo que si pido es que no haya problemas como los que hubo este pasado curso y que dañan muchísimo la imagen del fútbol. Los que vamos a ver el fútbol tenemos que hacerlo de forma educada e ir a divertirnos.

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